El ultimo minuto.

Hace algunos días, mientras conducía de vuelta a mi departamento, me vi de pronto escuchando una vieja canción que me evocaba muchos recuerdos y aunque estuve a punto de adelantarla, no lo hice, motivado quizás por ese mecanismo que todos hemos sentido alguna vez, que nos incita por alguna razón a lastimarnos; hurgar conversaciones, buscar fotos, perder tu mente en recuerdos, “el que busca encuentra” dirían algunos, y aun así, es imposible no buscar. El ser humano parece adicto de alguna manera, a sufrir. Había pasado poca mas de la mitad de la canción, cuando de pronto me dije a mi mismo “El ultimo minuto…”, y de pronto me puse a pensar en todos esos ultimo minutos que han transcurrido alguna vez por mi vida. Pasan los días, siendo esclavos de la rutina, trabajo, escuela, familia, comer, dormir… pero de pronto llega un día, durante el cual, uno de esos 1440 minutos, sera el ultimo minuto de algo.

 

De pronto, ahí estas, sin pedirlo, en el ultimo minuto, previo a que tu vida cambie para siempre, algunos minutos acaban y conllevan cambios poco trascendentales, otros, convellan cambios radicales. El ultimo minuto de tu carrera, tu trabajo, una amistad, una relación, una vida… tu vida, mi vida. Esos 60 segundos previos a cruzar un parte aguas mas en tu camino, con un horizonte desconocido, con miedo.

 

Pueden ser muchos los factores que te llevaron a esa encrucijada, pero en ese ultimo minuto nada importa, porque solo tienes 60 segundos para tomar tus cosas y brincar. Sin saber a donde ni como vas a caer del otro lado. Pero das el salto. Te atreves, brincas. Puede que tu aterrizaje sea con paracaídas, una tropezón o una vil caída, pero lo importante ya esta hecho, has dado el paso, puede que tu paso haya sido dado de manera obligada, o que bien, alguien te haya dado un empujón; quizás los primeros días extrañes aquellos minutos previos a tu salto, tengas tu mente en el pasado y creas que no has de seguir si no puede recuperar siquiera un poco de todo lo que debiste dejar atrás para saltar. Pero ni el mas ágil puede saltar cargando con una maleta, ese ultimo minuto puede ser exactamente lo que tu vida necesitaba para corregir su camino, puede ser la oportunidad de aminorar tu carga, y de poder así, acelerar el paso, solo se necesita confiar y tener Fé. La vida es sabia, solo hay que aprender a confiar y dejar de fallar, y recordad que hay que saber esperar, lo que tenga que ser, sera y sucederá naturalmente.

 

Delante de ti, hay miles de millones de minutos mas, quizás alguno de ellos sea el ultimo minuto de otro evento, quizás alguno sea tu ultimo minuto, pero la realidad, es que aquel ultimo minuto ya va quedando atrás, con cada segundo que avanzas, sin siquiera pensarlo pensarlo, cierra tus ojos… Ya paso un minuto mas.

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Poco a poco…

Poco a poco el tiempo fue pasando. La tormenta que acompaño al primer par de meses, de un dia a otro ceso. En un principio me alegro que todo ese circo hubiera acabado, despues, comence por algunos dias, a extrañar de tu presencia, aunque fuera a traves de pleitos indirectos y problemas sin razon. Hasta que ese sentimiento tambien desaparecio.

Poco a poco, me vi forzado a verme permanentemente acompañado de una soledad que yo desconocia, a la que sentia ajena, y a como podia, trataba de evitarla, frecuentando amigos, paseando con nuevas conquistas. Despues, la calma… el torbellino que se encontraba dentro mio, poco a poco fue disminuyendo de categoria, hasta ser un pequeño remolino que apenas y me movia.

Poco a poco, fui entendiendo que no era de la soledad de la que debia disfrutar, sino de mi compañia. Que hermoso fue abrir los ojos a la realidad. En que momento entendi esto, justo en mi ultimo dia de vacaciones, despues de cenar solo en alguna carreta de por ahi.

Poco a poco me di cuenta de lo agradable y melodioso que era el silencio. Comence a disfrutar de dejar correr el reloj y sus horas, recostado en mi cama sin que nada ni nadie me molestara. No mas compromisos forzados, no mas visitas de cortesía. Muy despacio me di cuenta que aunque es agradable salir a pasear con alguien en el asiento del lado, tambien lo es el manejar cantando a todo volumen la musica que a mi me plasca… o simplemente con el estéreo apagado, disfrutando del hecho de conducir. Nunca nadie me comento tampoco que es posible disfrutar de una cena en silencio estando en un restaurante lleno de extraños, comiendo lo que se me antoje, sin cruzar palabra alguna, dejando mi mente volar, planeando para el futuro, soñando en el presente, frente a una silla vacia, puesto que no hay nadie que la deba ocupar.

Poco a poco me fui enamorando de que mis celulares suenen cuando alguien se acuerde de mi y no cuando alguien necesite tenerme checado; de igual manera disfruto el enviar algun mensaje solo cuando en realidad, sinceramente, me nace el saber de otro ser humano.

Hoy disfruto de igual manera el beber una cerveza solo que en compañia de un amigo sincero, porque he aprendido sin querer y sin pedirlo, a valorar una compañia que no conocía: Mi compañia. Ahora veo que en realidad, no estoy solo, y que pese a que el trago que me condujo hasta aquí fue amargo, poco a poco se ha convertido en un sabor mas bien agridulce, un sabor que ya no me es ajeno, que no me es desagradable y que me ha arranca constantemente, una leve sonrisa.

Te fuiste en el mejor momento…

Te fuiste en el mejor momento, tengo que reconocerlo, y también, darte gracias. Llenaste todos las casillas que alguien debe llenar para que otro ser lo aborrezca, y aun así, no te odio.

Te fuiste en el mejor momento, si te hubieses ido meses antes, me habrías dejado mal parado, con las vacaciones y la soledad por delante, y mas de un año por recorrer como estudiante. La razón no hubiera entrado nunca en mi cabeza, y habría vagado moribundo buscando tu presencia.

Si me hubieses dejado hoy, me habrías tirado al suelo, a mi y a mi orgullo de dentro de poco ser un graduado en medicina, me habría sentido poca cosa, insuficiente y miserable para Ti. Y quizás habrías dañado mi ser irremediablemente.

Pero te fuiste en el mejor momento, bajo las circunstancias y con los antecedentes precisos. Emprendiste tu camino de bajada años antes, te faltaste al respeto a ti y a la relación; te vendiste barato para el, pese a que para mi no tenias precio. Y cuando me dijiste adiós, parece que pusiste atención en que te odiase, pensando así quizás que me seria más sencillo olvidarte… No lo fue, y no te odie.

Pero si te compadecí, sentí lastima por ti, por tu ser y tu linaje, y sentí también lastima por el. Que manera la suya. También sentí lastima por mi, por ser tan tonto como para dejarte hacer de mi lo que quisiste, por no querer ver lo que era francamente evidente. Y aunque en un principio reflexionaba que si me amabas tanto como yo regresarías, entenderías que tu lugar era junto a mí, la realidad no tardo en golpear mi rostro. Quizás algún día me amaste, pero esos días estaban ya en el pasado, estabas conmigo por… que se yo, por crueldad quizas, pero no por amor, y al entender esto, las ultimas ataduras que había en mi cayeron al suelo.
Te fuiste en el mejor momento. Porque en este tiempo aprendí a ver mas allá de mi corazón, razone y evalué lo que quiero y merezco y entendí lo que debo buscar en una relación. Me dejaste las llaves de mi vida sobre la mesa, para que construya sin tus ataduras MIS sueños, no los tuyos; te marchaste en el mejor momento, en las puertas de lo que será la mejor etapa de mi vida, y aunque en algún tiempo atrás soñé con vivirla contigo, hoy quiero vivirla conmigo, construir para mi y volver a ser lo que siempre quise…