Sin titulo

Hoy es otra de esas noches en las que me siento frente a la pantalla, sin saber exactamente que es lo que quiero escribir. Veo como el cursor deja correr los minutos parpadeando una y otra vez, sin que las letras aparezcan tras de el. Yo no conozco otra forma de escribir diferente a como siempre lo he hecho; esperando a que el sentimiento me inunde, que las ideas vuelquen una tras otra en mi cabeza, que el pecho sienta reventar; esta noche las palabras aun se amontonan dentro mio sin querer salir; no se cuando sea que la explosión vaya a ocurrir, de lo único que sí estoy es seguro es que cuando inicie mi desahogo, tendrá por titulo “18 Enero 2016; 3:41 p.m.”

Yo siempre dije que te amaba, mas tu nunca me creíste. Tu jurabas amarme, y aun así te fuiste. Así que dime tu, de nosotros dos, ¿Quién fue el que mintió?

Inedito

“A veces una mujer encuentra los restos de un barco hecho pedazos y decide hacer con ellos un hombre sano. En ocasiones lo consigue. Otras veces una mujer conoce a un hombre sano y decide hacerlo pedazos. Siempre lo consigue”.

Cesare Pavese

Despedida

Conque entonces, adiós. ¿No olvidas nada?
Bueno, vete… Podemos despedirnos.
¿Ya no tenemos nada qué decirnos?
Te dejo, puedes irte…
Aunque no, espera, espera todavía
que pare de llover… Espera un rato.

Y sobre todo, ve bien abrigada,
pues ya sabes el frío que hace allí afuera.
Un abrigo de invierno es lo que habría
que ponerte… ¿De modo que te he devuelto todo?
¿No tengo tuyo nada?
¿Has tomado tus cartas, tu retrato?

Y bien, mírame ahora, amiga mía;
pues que en fin, ya va uno a despedirse.
¡Vaya! No hay que afligirse;
¡vamos!, ¡no hay que llorar, qué tontería!

¡Y qué esfuerzo tan grande
necesitan hacer nuestras cabezas,
para poder imaginar y vernos
otra vez los amantes
aquellos tan rendidos y tan tiernos
que habíamos sido antes!

Nos habíamos las vidas entregado
para siempre, uno al otro, eternamente,
y he aquí que ahora nos las devolvemos,
y tú vas a dejarme y yo voy a dejarte,
y pronto partiremos
cada quien con su nombre, por su lado…
Recomenzar… vagar…
vivir en otra parte…
Por supuesto, al principio sufriremos.
Pero luego vendrá piadoso olvido,
único amigo fiel que nos perdona;
y habrá otra vez en que tú y yo tornaremos
a ser como hemos sido,
entre todas las otras, dos personas.

Así es que vas a entrar a mi pasado.
Y he de verte en la calle desde lejos,
sin cruzar, para hablarte, a la otra acera,
y nos alejaremos distraídos
y pasarás ligera
con trajes para mí desconocidos.
Y estaremos sin vernos largos meses,
y olvidaré el sabor de tus caricias,
y mis amigos te darán noticias
de “aquel amigo tuyo”.

Y yo a mi vez, con ansia reprimida
por el mal fingido orgullo,
preguntaré por la que fue mi estrella
y al referirme a ti, que eres mi vida,
a ti, que eras mi fuerza y mi dulzura,
diré: ¿cómo va aquella?

Nuestro gran corazón, ¡qué pequeño era!
Nuestros muchos propósitos, ¡qué pocos!;
y sin embargo, estábamos tan locos
al principio, en aquella primavera.
¡Te acuerdas? ¡La apoteosis! ¡El encanto!
¡Nos amábamos tanto!

¿Y esto era aquel amor? ¡Quién lo creyera!
De modo que nosotros -aún nosotros-,
cuando de amor hablamos
¿somos como los otros?
He aquí el valor que damos
a la frase de amor que nos conmueve.
¡Qué desgracia, Dios mío que seamos
lo mismo que son todos! ¡Cómo llueve!

Tú no puedes salir así lloviendo.
¡Vamos!, quédate, mira, te lo ruego,
ya trataremos de entendernos luego.
Haremos nuevos planes,
y aun cuando el corazón haya cambiado,
quizá revivirá el amor pasado
al encanto de viejos ademanes.
Haremos lo posible;
se portará uno bien. Tú, serás buena,
Y luego… es increíble,
tiene uno sus costumbres; la cadena
llega a veces a ser necesidad.

Siéntate aquí, bien mío:
recordarás junto de mí tu hastío,
y yo cerca de ti mi soledad.

 

Paul Geraldy

¿Que si te quiero?

¿Que si te quiero? Sí. Te quiero. No te asustes. No pienses de mas. Te quiero, de la misma manera en que se quiere a un amigo, quizás un poquito mas. Aunque pensándolo bien, ¿cuanto te quiero? No se. Poco o mucho, solo se que te quiero, tan poco o mucho como se puede querer a la primera persona que se piensa en las mañanas, a la ultima persona que se le da las buenas noches antes de dormir, aun estando en la distancia.

Te quiero justo lo que se debe de querer a una persona que le devuelve la sonrisa a otra, la esperanza, el creer. Te quiero lo que se le quiere y necesita a una persona que te hace olvidarte 3 segundos del mundo cuando sus ojos se cruzan, lo que se le aprecia a alguien que te roba una sonrisa cada día, te quiero lo que se quiere a un compañero del camino, a la dueña de la mano que sujetas al caminar.

No te quiero por cosas grandes tampoco, te quiero por cosas pequeñas, no tangibles en la piel, pero tangibles. Cosas como el reír hablando por teléfono, por disfrutar de las mismas tonterías, un recuerdo, un plan para en la noche, un plan para dentro de meses. Te quiero porque el destino nos puso en el camino de una manera sutil, en un momento ideal.

Te anhelo de la misma forma que un enfermo anhela su salud. Porque quizás, no te quiero, quizás te quiero querer, y no te tengo. Quizás sea esa la muestra mas tangible de que te quiero, el quererte sin pedirte mas, mas de lo que puedes dar, o quieres dar. Porque te quiero, y tu te dejas querer, pero no me quieres. Te quiero aun sabiendo que quizás, nunca te podré tener, pero te quiero, y nada puedo hacer.

Verte partir.

No me enoja lo que hiciste, las acciones con las que me ofendiste, los momentos con los que te burlaste de mi, ni las palabras que me fingiste.

No me enoja recordar el dia que te fuiste, tampoco las mentiras que inventaste, ni los momentos de nosotros que con algunos mas viviste.

No me enoja que aun a veces tu recuerdo robe el tiempo que en otra deberia estar ocupando. No me mueven los segundo que en ti sigo desperdiciando.

Me enoja solo que yo te ame, que a tu modo tuyo fui, que te pertenecí con mi alma y con mi piel, aunque nunca lo vieras así.

Me enoja que vayas por la vida pensando que este adios significo lo mismo para ti que para mi; para ti una liberacion… para mi, el verte partir.

El ultimo minuto.

Hace algunos días, mientras conducía de vuelta a mi departamento, me vi de pronto escuchando una vieja canción que me evocaba muchos recuerdos y aunque estuve a punto de adelantarla, no lo hice, motivado quizás por ese mecanismo que todos hemos sentido alguna vez, que nos incita por alguna razón a lastimarnos; hurgar conversaciones, buscar fotos, perder tu mente en recuerdos, “el que busca encuentra” dirían algunos, y aun así, es imposible no buscar. El ser humano parece adicto de alguna manera, a sufrir. Había pasado poca mas de la mitad de la canción, cuando de pronto me dije a mi mismo “El ultimo minuto…”, y de pronto me puse a pensar en todos esos ultimo minutos que han transcurrido alguna vez por mi vida. Pasan los días, siendo esclavos de la rutina, trabajo, escuela, familia, comer, dormir… pero de pronto llega un día, durante el cual, uno de esos 1440 minutos, sera el ultimo minuto de algo.

 

De pronto, ahí estas, sin pedirlo, en el ultimo minuto, previo a que tu vida cambie para siempre, algunos minutos acaban y conllevan cambios poco trascendentales, otros, convellan cambios radicales. El ultimo minuto de tu carrera, tu trabajo, una amistad, una relación, una vida… tu vida, mi vida. Esos 60 segundos previos a cruzar un parte aguas mas en tu camino, con un horizonte desconocido, con miedo.

 

Pueden ser muchos los factores que te llevaron a esa encrucijada, pero en ese ultimo minuto nada importa, porque solo tienes 60 segundos para tomar tus cosas y brincar. Sin saber a donde ni como vas a caer del otro lado. Pero das el salto. Te atreves, brincas. Puede que tu aterrizaje sea con paracaídas, una tropezón o una vil caída, pero lo importante ya esta hecho, has dado el paso, puede que tu paso haya sido dado de manera obligada, o que bien, alguien te haya dado un empujón; quizás los primeros días extrañes aquellos minutos previos a tu salto, tengas tu mente en el pasado y creas que no has de seguir si no puede recuperar siquiera un poco de todo lo que debiste dejar atrás para saltar. Pero ni el mas ágil puede saltar cargando con una maleta, ese ultimo minuto puede ser exactamente lo que tu vida necesitaba para corregir su camino, puede ser la oportunidad de aminorar tu carga, y de poder así, acelerar el paso, solo se necesita confiar y tener Fé. La vida es sabia, solo hay que aprender a confiar y dejar de fallar, y recordad que hay que saber esperar, lo que tenga que ser, sera y sucederá naturalmente.

 

Delante de ti, hay miles de millones de minutos mas, quizás alguno de ellos sea el ultimo minuto de otro evento, quizás alguno sea tu ultimo minuto, pero la realidad, es que aquel ultimo minuto ya va quedando atrás, con cada segundo que avanzas, sin siquiera pensarlo pensarlo, cierra tus ojos… Ya paso un minuto mas.

Poco a poco…

Poco a poco el tiempo fue pasando. La tormenta que acompaño al primer par de meses, de un dia a otro ceso. En un principio me alegro que todo ese circo hubiera acabado, despues, comence por algunos dias, a extrañar de tu presencia, aunque fuera a traves de pleitos indirectos y problemas sin razon. Hasta que ese sentimiento tambien desaparecio.

Poco a poco, me vi forzado a verme permanentemente acompañado de una soledad que yo desconocia, a la que sentia ajena, y a como podia, trataba de evitarla, frecuentando amigos, paseando con nuevas conquistas. Despues, la calma… el torbellino que se encontraba dentro mio, poco a poco fue disminuyendo de categoria, hasta ser un pequeño remolino que apenas y me movia.

Poco a poco, fui entendiendo que no era de la soledad de la que debia disfrutar, sino de mi compañia. Que hermoso fue abrir los ojos a la realidad. En que momento entendi esto, justo en mi ultimo dia de vacaciones, despues de cenar solo en alguna carreta de por ahi.

Poco a poco me di cuenta de lo agradable y melodioso que era el silencio. Comence a disfrutar de dejar correr el reloj y sus horas, recostado en mi cama sin que nada ni nadie me molestara. No mas compromisos forzados, no mas visitas de cortesía. Muy despacio me di cuenta que aunque es agradable salir a pasear con alguien en el asiento del lado, tambien lo es el manejar cantando a todo volumen la musica que a mi me plasca… o simplemente con el estéreo apagado, disfrutando del hecho de conducir. Nunca nadie me comento tampoco que es posible disfrutar de una cena en silencio estando en un restaurante lleno de extraños, comiendo lo que se me antoje, sin cruzar palabra alguna, dejando mi mente volar, planeando para el futuro, soñando en el presente, frente a una silla vacia, puesto que no hay nadie que la deba ocupar.

Poco a poco me fui enamorando de que mis celulares suenen cuando alguien se acuerde de mi y no cuando alguien necesite tenerme checado; de igual manera disfruto el enviar algun mensaje solo cuando en realidad, sinceramente, me nace el saber de otro ser humano.

Hoy disfruto de igual manera el beber una cerveza solo que en compañia de un amigo sincero, porque he aprendido sin querer y sin pedirlo, a valorar una compañia que no conocía: Mi compañia. Ahora veo que en realidad, no estoy solo, y que pese a que el trago que me condujo hasta aquí fue amargo, poco a poco se ha convertido en un sabor mas bien agridulce, un sabor que ya no me es ajeno, que no me es desagradable y que me ha arranca constantemente, una leve sonrisa.